Paso a paso me encamino a mi dulce hogar, para poder pasar unos instantes de paz entre cuatro paredes de ladrillo empapelado. Nada ni nadie me lo puede impedir, pues ese hogar es mi alma y mis pasos son mis recuerdos lejanos que frenan el queroseno de mi loco corazón.
La paz puede ser: una de tus sonrisas, una risa imprevista, tus dedos en mi espalda, nuestros amaneceres en una caja de cartón, la búsqueda de estrellas en tus ojos, el código secreto de tus lunares, las caricias incendiarias o los besos ácidos.
Porque, cómo olvidarte; ¿verdad, primar amor?
sábado, 23 de febrero de 2013
Comienzos de amor prematuro
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