domingo, 24 de febrero de 2013

Nueva moda juvenil


Cuando presencié como tus lágrimas de fuego quemaban tu sonrisa, te vi morir.
Hoy te veo desaparecer con una palabra dulce en los labios, el corazón quemado y un agujero en el alma.
Su pelo era una cascada seca y resquebrajada. Sus ojos dos pozos rotos y sus labios dos grietas secas cosidas a un inexpresivo rostro.
"Amor mío" eso te decía mientras las gotas ácidas de tus ojos llegaban a tus labios.
Ver como ella, alma indomable y bella se rompía a tus pies no debía importante. Pues tu sonrisa cruel inundaba tu alma.
Odio verte feliz, porque tu felicidad es su sufrimiento, su dolor tu sombra y su perdición tu adicción. Poco a poco un lugar de mi alma se oscurece como el más profundo de los barrancos, esperando llenarse con tu sufrimiento.
"Arráncate el amor del alma, nadie te va a obligar a usarla. Duele, pero es lo mejor; pensar no ayuda, actúa y sufre.
Ya que es lo único que te hace ver que aún estas viva" Eso le dijiste mientras tu odio impactaba una y otra vez contra su roto corazón. Yo esperaba impaciente el momento de que la oscuridad de mi corazón me diera permiso para hacerte gritar clemencia entre charcos de dolor.
"Fui su musa, su inspiración e espiración  su alma y cuerpo; su deseo y sueño... Ahora soy su juguete roto con sonrisas pintadas en todos los rincones de mi alma" Siempre me pregunté como pudiste hacerle a ella, siempre fresca como la brisa de verano, pudrirse tan rápido por dentro. Ahí esa oscuridad explotó y juró buscarte por todo el mundo hasta pagarte con tu misma moneda envenenada.
"Muérdete la lengua, no opines; sonríe y acepta.
Perder la dignidad es normal y perder la conciencia nueva moda juvenil..."
Esas fueron tus últimas palabras antes de que mi espíritu y mi odio te atravesarán la cabeza en un segundo. Los remordimientos vinieron en mi busca poco después y me deje atrapar, porque al fin ella; mi mundo paralelo, mi esperanza y alegría; mi sueño embotellado... mi hermana se libro de tus garras. Justo después de ir a verme al rincón sano de mi conciencia, sonrío alegre de que por fin fuera libre. Aunque su mirada estaba llena de dolor.
"Tu cargas con todas las represalias por un acto justo y yo quedo libre, ¿acaso es eso justo o correcto?" Dos lágrimas cubren sus mejillas y le digo con cariño infinito y gozo incalculable "Yo pago por la dos, porque soy la mayor y porque desde un principio debí haberlo hecho" 
 

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