Suspiras y tus pequeñas pestañas se agitan con tu delicado aliento. Luego miras con sueño a esa cristalera llena del bao de tus sueños mientras sujetas con delicada sutileza los mechones de tu flequillo en llamas. Con esa cascada de lava a la espalda y esas esmeraldas en el rostro no mirarte sería pecado.
En un giro de tu cuello, el atisbo de tinta en tu piel me inunda de deseo, pero he de quedarme dónde estoy; pues un mal paso significa espantarte para solo verte en el ocaso. Pues, Belleza es tu nombre; y perseguida siempre estarás.
sábado, 23 de febrero de 2013
Efímera
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario