En una nube rosa y de formas suntuosas, vi como jugabas. Necesitaba estar un poco de tiempo sin pensar en él, y corrí como una idiota que soy en tu busca.
Me recibiste y hablamos durante una eternidad. Tu escuchabas y comentabas con una sonrisa; con el tiempo fueron apareciendo el resto. Terminamos siendo una gran multitud de opiniones y de situaciones, pero nada que él no pueda destrozar.
Me arme de coraje y defendi a mis queridas situaciones.
Cuando todo termino, mis ojos se abrieron para mirar unos ojos expresivos en un parabrisas roto.
Habíamos tenido un accidente, y yo me puse de escudo entre tu y él.
No hay comentarios:
Publicar un comentario