lunes, 11 de agosto de 2014

Lu

Y cuando ya no supe que decir, sonreí. Sí, algo tan simple puede solucionarte el día; porque los supuestos días sin planear plantean problemas que no se pueden solucionar siempre con palabras. 
Las risas salen solas, las peleas empiezan como juego y el agua de la piscina la degustas por ataques sorpresa. Ella, esa pequeñaja divertida y lúnatica; y pensar que somos familia... pero sin ella no tendría mi isla paradisíaca. Yo no busco un "Los Ángeles", un "París", un "Roma... yo busco un abrazo doloroso, un pellizco en la pierna, un bocado que en principio fue beso, un peinado a estirazones, una cocina llena de risas, un dormitorio para hablar de los "te acuerdas...", canciones bailadas en frente de un espejo en el armario, ropa en el suelo y maquillaje por la mesa.
Yo lo único que quiero es poder seguir teniendo estos pequeños momento de incomprensión por parte del mundo, sentirme única con la persona más única de mi mundillo. Ella; mi contrapunto, mi yang, mi media naranja. Ella; tan fea y guapa, tan tonta y lista, tan arisca y cariñosa. ¿Qué haría yo sin ella?
Con el paso del tiempo todo ha ido cambiando poco a poco, pero seguimos teniendo la esencia de nuestro propia dimensión. Porque sin ella no soy yo, y porque ella sin mí no sería tan ella. Porque aunque seamos familia, nuestra amistad debe estar ahí. Porque tu eres mi pequeña luz.

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